domingo, octubre 30, 2005

Chomsky y el loro




Justo cuando un par de revistas taquilleras entre “intelectuales” lo elegían como su par más respetado, Noam Chomsky nos dio una entrevista. Fue como una pequeña conferencia de prensa. Todos quedaron prendados con su discurso, y eso que muchos de los compañeros no lo conocían ni en pintura. Chomsky no sólo es impopular en Estados Unidos: fuera de Occidente casi nadie lo conoce. Y en realidad, supongo que no tendrían por qué.
La entrevista la mandé a The Clinic y apareció el jueves 27. Y me fijé que a pito de las famosas encuestas, se habló de él en los diarios chilenos justo el domingo anterior, de manera que ahí tienen una primicia. Pero lo bueno sería que a partir de este súbito protagonismo mediático la gente comprara su último libro: Ambiciones Imperiales. Quizás no tiene ninguna gran novedad en relación a las teorías sobre el poder político que él viene planteando ya hace tiempo, pero la agenda noticiosa de estos últimos años resulta cada vez más apta para probar que el famoso “guión” que describe Chomsky es bien sugerente. El poderoso inventa una amenaza para que la gente se asuste y así obtener respaldo político ofreciendo “protección”. El problema es que muchas veces han sido los mismos poderosos los que han no sólo inventado sino que hecho realidad las “amenazas”, echándole la culpa al “enemigo”… para así comprobar ante el público que tienen razón. Que Bush y Blair tienen razón en bombardear Irak, porque había armas de destrucción masiva y porque alberga terroristas. Los ataques siguen, razón suficiente para que en los próximos meses se materialicen invasiones a Irán y Siria. La Organización Mundial de la Salud y Laboratorios Roche tienen razón en hacer cundir el pánico sobre una enfermedad que aun no existe y enriquecerse hasta lo inimaginable vendiendo “el” antiviral para cuando ocurra “lo inevitable”. ¿Y qué líder político se puede dar el lujo de llevar la contra, o de al menos cuestionar inversiones millonarias en remedios que no sirven de gran cosa? ¿Algo más impopular que “negar medicamentos a la población”?
Y al igual que los atentados ocurren y todos apuntan a los culpables de un bando, la gripe aviar también ocurrirá y no se sabe de quién es la culpa, aparte de la naturaleza misma. Por mientras, las grandes cadenas de noticias nos informan circunspectos sobre un loro, que habría muerto del temido mal, no en lejanas tierras arroceras sino en la tan civilizada Inglaterra. God Save the Queen.
Lo que sí podríamos al menos imaginar es quienes ganan: los fabricantes de armas, los laboratorios farmacéuticos, las aseguradoras… los negocios más rentables del mundo, para quienes el terror generalizado es el mejor negocio.
Y no había armas de destrucción masiva. Y tampoco hay vacuna. Pero el negocio sigue.
Cuando pienso en los verdaderos poderosos hasta Pinochet da pena. Igual que a Hussein, lo pusieron en el poder, le prestaron recursos y armas porque la lógica de la Guerra Fría convertía a este tipo de tiranos en guardianes anti-comunismo. Cayó el comunismo y dejaron de ser útiles, los dos al mismo tiempo. El objetivo de las grandes potencias ahora era abrir el mercado lo más posible, para obtener los recursos naturales. El petróleo en Irak, el oro y el agua en Chile. Entonces humillan a los pobres diablos que alguna vez les sirvieron como dictadores. Los arrestan, los persiguen y los televisan para que el populacho sacie en sus patéticas figuras el humano afán de ver al villano vencido y, lo que es peor cuando se trata de militares fanáticos, al soldado sin honor.
Hussein, Pinochet… fierecillas de pecho al lado de los que los buscaron y financiaron. Me temo que no dudarían en hacerlo otra vez cuando el interés económico así lo disponga.

Chomsky recomienda los siguientes sitios para informarse fuera de los grandes carteles periodísticos: www.zmag.org, www.fair.org, www.medialens.org.

miércoles, octubre 05, 2005

palast: leer para creer



Ni en las más coloridas pesadillas antiglobalización uno se imagina los detalles en los que abunda Greg Palast sobre los arreglines que se tejen entre las compañías transnacionales y las organizaciones que "regulan" el comercio mundial, FMI, OMC y demases. Palast fue compañero de banco de los Chicago Boys, con el gurú Milton Friedman incluido. Allí dice haber presenciado el inicio del plan global que ya está en su apogeo, y que tuvo en Chile uno de sus primeros "laboratorios experimentales" gracias a los gabinetes económicos de Pinochet. Estoy leyendo"La mejor democracia que el dinero puede comprar", una colección de columnas (ampliadas) publicadas en The Guardian, The Observer y The Washington Post. Allí están sus mejores y más famosas historias: Bush hijo arreglando las elecciones en Florida, cruciales para su primera elección, borrando negros de los registros electorales; el conductor del Club 700 usando las donaciones no sujetas a impuestos para saquear minas de diamantes en África y otras maravillas dignas del imaginario del realismo mágico. Cómo será de odiado este periodista que The Mirror, el tabliode estrella del Reino Unido, prescindió de los famosillos por un día y le dedicó una gran portada que rezaba: EL MENTIROSO. Mejor si así fuera...
Las columnas de Palast dejan epatado hasta al más paranoico de los teóricos de la conspiración. Pero lo que más agradezco es que de regalo saca carcajadas con su estilo cínico y su manera de retratar lo pueril de los personajes que desolla. Vean su página, con una amplia sección en castellano, que aborda desde la desinformación perpetrada por las agencias de noticias sobre la situación en Venezuela hasta los compadrazgos entre Bush y Osama. Y el librito lo encuentran en la Feria del Libro, creo.
La imagen es de un jocoso naipe que vende Palast en su sitio. Otros con su propia carta son (adivinen), George W. Bush y Palast mismo, como el Joker. www.gregpalast.com.

domingo, octubre 02, 2005

reporteros sin fronteras


Es gratis! Un pequeño manual de Reporteros sin Fronteras para "bloggers y cyber disidentes". Lo vi la semana pasada, justo cuando lo lanzaron, y también está en pdf. Vale la pena una hojeada: desde cómo empezar hasta truquillos para ser completamente anónimo y evitar la censura.

http://www.rsf.org/rubrique.php3?id_rubrique=542Añadir imagen

sábado, octubre 01, 2005

el barco ebrio



Nunca había estado en un país donde no se entiende nada de nada. Acá en Suecia, una de cincuenta o cien palabras se parecen a algo, por el latín o el inglés. Pero en Finlandia la comprensión queda simplemente fuera de todo alcance.
Llegué a Turku en barco, casi un cuarto más barato que el avión. Un barco enorme y de una ostentación ochentera que me hacía reír sola, literalmente. Alfombras con pelotas de fútbol, tragamonedas por doquier, banda en vivo con frontman afro de pesadas joyas doradas y cantante con tutú rosado, discoteca (o nightclub, que suena mejor), duty free, sauna… un verdadero festival de lujo aspiracional. Y en el puerto, mi amiga Aino a la que conocí en York por tres meses y no veía hace cuatro años.
Es un pueblo medieval, con catedral, castillo y río. Se quemó casi entero en 1827, por lo que pocazo queda de su esplendor arquitectónico como uno de los grandes puertos de la Liga Hanseática. Fue el escudo de Hamburgo, tan frecuente en Valparaíso, el que me hizo notar el detalle. También está por ahí, estampado en los frontis de varios antiguos edificios. Mi amiga me lo confirmó: muchas de las calles por las que pasamos tenían nombres relacionados a Hamburgo, que por cierto se dice de otra extraña manera.
Además del incendio, en Turku hay marcas de los bombardeos de la II Guerra y de las no lejanas dominaciones rusa y sueca. Pero quedan unas cuantas joyas antiguas, algunas de las cuales el país con las tasas de alcoholismo y muerte por cirrosis más altas de Europa, ha aprovechado muy bien. Un ex baño público (en medio de una plaza), un ex liceo y una ex farmacia son hoy tres preciosos bares, con cervezas de elaboración propia bautizadas según el tema del local y un público, según me contaban “intelectual” (¿por qué habré ido a parar ahí?).
Además de fotos lateras para los que no son mis amigos, me traje un gran descubrimiento recomendado por Aino: Nemi, la heroína más famosa del cómic escandinavo. Aún sin entender nada de los textos, me río ruidosamente con esta gótica descreída, agresiva, mal educada y abiertamente blasfema en formato mainstream. Tiene ya varios años, pero recién se convirtió en revista y está claro que en poco tiempo será famosa lejos de esta helada península. Nemi es de Noruega, donde aún no voy pero ya iré. Lástima que hacia esos rumbos no tenga sentido abordar otro de los fachendosos cruceros de Viking Line… Me creerían si les digo que al que me subí se llamaba 'Cinderella' (!!!)???
(Para info de Nemi: www.fullstop.se/nemi/index2.html, y en inglés http://nemi.thtn.com.

tantas palabras


Cada cual viene acá con su propia mochila. A poco más de un mes de conocernos ya vamos mostrando las caras... o mejor dicho lo que cada cual quiere mostrar de sí mismo y de sus países. Ayer conversábamos de eso con Yenia, la colega de Paraguay que llegó justo después de haber editado un disco en su país. Me decía que luego de eso le había cambiado la vida... y luego soltó una carcajada agregando "bueno, qué tanto, yo estoy acá y mi disco está en mi pieza". Pero es bueno, las canciones son de ella y algunas están en guaraní. Ha hecho de todo, y al igual que yo, tampoco tiene trabajo para cuando vuelva.
Otros son casi famosos, como Nino, la chica de Georgia que es lectora de noticias. También Erin, de Canadá, que trabaja para la CBC (Canadian Broadcasting Corporation), o Natalya, que sale en la tele de Ukrania para cubrir noticias internacionales, y sólo tiene 22 años. Estamos juntas en los seminarios de discusión. El último de trató sobre la "necesidad de un código global de ética periodística". Las comillas anuncian mi cinismo al respecto. Casi nadie estaba de acuerdo con la utilidad de hacer algo así, pero por razones bien diferentes. Nino, por ejemplo, alegaba que en Georgia algo así sería rápidamente usado por el gobierno para implantar la censura con más herramientas. Farid, el colega de Indonesia, recordaba que todos esos intentos han fracasado, y Erin decía que no porque las cosas no se pusieran el práctica no debieran al menos existir, poniendo por ejemplo la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ante el espanto del profesor, que se gana la vida escribiendo al respecto, yo opinaba que tal entelequia es hasta contraproducente. Las palabras que usa la ética (democracia, libertad, bien, mal y hasta dios) están TAN manoseadas por occidente y significan TANTAS cosas diferentes según cada cultura que más vale dejarlas en paz. Han sido los propios medios los que han ayudado a vaciar de contenido esos conceptos, transformándolos en dogmas del discurso dominante. Desde que el imperialismo existe en la forma que lo conocemos, se ha servido de "buenas intenciones" para asaltar otros pueblos. ¿O es que a Bush le interesa la "democracia" en Irak?. Las palabras no me sirven. Los códigos son inútiles y salen caros, sumando pasajes de avión y estadías en hoteles cinco estrellas de diplomáticos que no representan a nadie, o dueños de medios que sólo quieren ganar dinero.
"Vida". Esa es otra palabra que le encanta a los que hablan de cómo los medios pueden favorecer el respeto a los derechos humanos con un comportamiento ético. Vean la foto. Es de un connotado fotógrafo, se llama Kevin Carter. Es una niñita en Sudán, muriendo de hambre y acosada por un ave rapaz. Carter se hizo aún más famoso con esta imagen, con la cual ganó el premio Pulitzer , en 1994. Su foto recorrió el mundo. La niñita estaba a un par de kilómetros de una de las estaciones de ayuda humanitaria, pero Carter no atinó a nada. No la recogió, la dejó ahí. Y pocos meses después de recibir el premio se suicidó.
¿Qué le faltó a Carter? ¿Un código de ética tal vez? A la niña le faltaba algo harto más simple e indispensable. Qué lejos están las palabras de lo que realmente importa…